La eficiencia energética (PUE, por sus siglas en inglés) ha sido la métrica de referencia para medir la eficiencia de los centros de datos durante casi dos décadas. Sin embargo, en la era de la IA, lo que antes era suficiente para entornos centrados en la CPU ya no lo es para instalaciones que albergan cargas de trabajo basadas en GPU, las cuales operan a una escala completamente diferente. El consumo de energía debe equilibrarse con el uso del agua, las emisiones de carbono, la eficiencia computacional, la reutilización de energía y la interacción con la red eléctrica.
Explore los beneficios y las limitaciones del PUE y las métricas que lo complementan como parte de un marco multidimensional que analiza la eficiencia de la infraestructura de IA desde una perspectiva de sistemas.